28 de febrero de 2008

Como cada 28 de febrero, los andaluces y las andaluzas nos preparamos para celebrar con la solemnidad que merece, el día de Andalucía. Mucho tiempo ha pasado desde aquel mes de febrero de 1980, cuando decidimos, con nuestro refrendo, ser una comunidad con autonomía plena. En estas casi tres décadas todos hemos cambiado, y también lo ha hecho la fisonomía de nuestra Comunidad.
En estos 28 años hemos aprendido creer en nuestra tierra, potenciando sus cualidades y perfilando sus aspectos menos favorecedores. Y entre todos hemos propiciado que hoy Andalucia sea una Comunidad de referencia en el resto de España y también en el exterior.

Pero para llegar a este momento histórico que hoy vive Andalucia, cada uno de los que formamos esta Comunidad: los ciudadanos con su trabajo diario, y los políticos desde su labor como regidores de lo público, hemos conseguido ser lo que somos: “hombres y mujeres de luz”.

En un tiempo record, Andalucía ha pasado de ser una de las comunidades más desfavorecidas de España a ser una comunidad creciente e influyente, a la vez que se ha preparado a conciencia para afrontar los nuevos retos que presenta el siglo XXI. Es por ello, por lo que Andalucia es presente y es futuro. El nuevo texto estatutario, con tan sólo un año de vida, nació con la vocación de dar respuestas a las necesidades de esta tierra, sin perder de vista el horizonte de España.

El actual Estatuto de Autonomía de Andalucía posee una gran carga de derechos sociales cuya aplicación va a seguir haciendo de nuestra tierra un lugar más justo y equitativo, para nosotros y para las generaciones venideras. Con el nuevo texto estamos consiguiendo que Andalucia tenga como pilares fundamentales de la sociedad valores universales como la solidaridad y la igualdad.

Una sociedad que trabaja por un futuro sin discriminación, y que ostenta derechos que le permiten conciliar la vida laboral con la familiar, a la vez que se preocupa por evitar el cambio climático, todo ello apoyado con políticas que impulsan la cultura, la educación, la innovación y el desarrollo tecnológico.
Esta es, sin duda, la Andalucía de hoy, por la que trabajamos y de la que debemos sentirnos orgullosos. Una tierra próspera, que como los olivos centenarios, arraiga sus raíces en lo más profundo de su pasado, sin apartar la mirada de los frutos del hoy y de la gran cosecha de un futuro apasionante.
Desde el Parlamento de Andalucía, la Casa de todos los andaluces y andaluzas, os quiero felicitar y animaros a mantener la ilusión por nuestra tierra ante los retos que nos plantea el futuro.

Primer plano de Mar Moreno en los pasillos del Parlamento de Andalucía

Mar Moreno Ruiz
Presidenta del Parlamento de Andalucía