"El deporte ha ayudado a muchas personas a salvar sus vidas"

Primer plano de Florencio Morcillo

Hace bastante tiempo que quien suscribe conoce a Florencio Morcillo Hidalgo, manchego de Ciudad Real, que ha dedicado gran parte de su vida a la formación de atletas ciegos y deficientes visuales. Hombre sobrio pero afable, luchador impenitente, buscador incansable del equilibrio perfecto entre la disciplina y el divertimento, y adalid del principio clásico que preconiza la perfecta comunión de una `mente sana en un cuerpo sano´. El pasado 11 de diciembre recogió los frutos de tantos años de siembra, y recibió el reconocimiento a la Leyenda Deportiva en la VIII Gala del Deporte de Personas con Discapacidad de Sevilla que organizó la Delegación de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía.

Natural de Ciudad Real, un día decide trasladarse a Sevilla y echar raíces en Andalucía…

Sí. Me vine a Sevilla en 1969, porque hice en Badajoz el segundo año de comunes, y para iniciar la especialidad de maestro había optativas que tenía que cursar aquí. Comencé mi trayectoria de entrenador con atletas videntes. Pertenecí a la primera promoción de maestros instructores de Educación Física en aquel año.

Y con el tiempo entró en la familia de la ONCE.

He estado muchos años en la ONCE. Mi experiencia en este sentido es muy grande. Y entré aquí por casualidad. Mi novia era hija de Domingo Parrondo, secretario del colegio San Luis Gonzaga, y me enteré de que la persona que llevaba las actividades deportivas en el CRE se iba a jubilar. Presenté mi candidatura y por ahí mantuve el contacto inicial. Fue en 1974. Tras la licenciatura había estado cinco años como profesor de Educación Física en Coria del Río; surgió esta opción de la ONCE y me decidí por ella. Competimos en los primeros juegos escolares, en el 76, en Alicante. Nuestro nivel fue bajo. Era la primera vez y las cosas no salieron bien. Pero me dije que Sevilla tenía que ofrecer más, y me propuse unas metas que después se han alcanzado.

Su amor al deporte ha hecho que no sólo el atletismo ocupara un hueco entre sus preferencias.

Sí. El deporte me ha gustado siempre. Otra de mis grandes pasiones ha sido el balonmano. Poseo el título de entrenador nacional y estuve durante mucho tiempo entrenando y formando a chavales para este deporte.

¿Cuál es la definición de la palabra deporte según Florencio Morcillo?

El deporte es mi vida. Antes había ocupado mi corazón el balonmano, pero cuando me metí en este mundillo del atletismo y cambié un deporte en el que prevalece el esfuerzo colectivo por el individual decidí que a partir de ese momento me dedicaría a este otro. Me atrajo mucho. Sobre todo, el espíritu competitivo de los atletas. En Stoke Mandeville, donde se encuentra el origen del deporte paralímpico, conocí al doctor Ludwig Guttmann y aprendí muchas cosas de él y del concepto que tenía del deporte como método terapéutico para ayudar a las personas discapacitadas.

¿Qué hace usted ahora?

Disfrutar de la vida. Ya estoy jubilado, tanto de mi profesión de profesor como de la de entrenador de atletismo. Me ha costado más retirarme en ésta que en la otra. En Madrid, en la Federación había ganas de cambiar y… No lo sé. La política deportiva que se lleva a cabo ahora obligaba a reducir personal. Éramos dos entrenadores y puede que por la edad me tocara salir a mí. Ahora dispongo de todo el tiempo del mundo.

Muchos han sido los deportistas que han gozado de sus conocimientos y han llegado a la élite del atletismo.

No sabría decir el número, pero sí han sido muchos, muchísimos. Los hermanos Prieto Cárdenas, Beatriz Mendoza, Aroa Vázquez, Vanesa Ortega, Maite Espinosa… Hemos logrado títulos europeos, mundiales y paralímpicos. Todos los atletas han sido muy importantes para mí. Me encariñé de todos, porque fueron muchas horas juntos. También tuvimos situaciones de mucha tensión. No es fácil llevar bien el nivel de exigencia que se pide para llegar a ser un deportista de élite. Eso, a veces, crea conflictos entre el entrenador y el atleta, pero se sabe que ello entra en ese juego. Siempre he intentado hacer los entrenamientos amenos y me inventaba juegos con el fin de motivarles y que asumieran mejor el esfuerzo. Nunca abandoné mi vocación de docente y utilizaba métodos mediante los cuales pudiéramos compaginar el trabajo de los entrenamientos con la formación académica. En los viajes, por ejemplo, si tenían que preparar algún examen, les ayudaba a ello.

Los conflictos entre profesor y pupilo siempre han estado ahí, precisamente porque no es fácil entender que cuando alguien te exige es para sacar de ti lo mejor que tienes. El deporte es un reflejo de la vida.

Sí. Siempre les he dicho a mis atletas que el deporte es muy válido para abrir puertas en la vida. He sido muy exigente, una persona ganadora, pero también entendía que lo fundamental era tener capacidad de trabajo para pelear con dignidad en cada competición. Quería que si se perdía fuese dando buena imagen. El deporte forma personas. Es uno de los medios más importantes para ello. Son muchos los que han salvado y reconducido sus vidas gracias al deporte.

Muchos valores deportivos se pueden aprovechar en la ‘pelea’ diaria.

Claro. El deporte, sobre todo el atletismo, exige esfuerzo, exigencia, constancia, sacrificio… El atletismo es muy duro. Aquí no basta con poseer buenas condiciones; hay que trabajar mucho para desarrollar y aprovechar esas cualidades.

Usted es Licenciado en Geografía e Historia y ha sido profesor de Educación Física en el CRE Luis Braille y entrenador de atletas ciegos y deficientes visuales. Personas como usted han roto la imagen despectiva que algunos intelectuales han querido ofrecer del deporte.

Siempre he entendido que con un desarrollo del aspecto físico también se pueden desarrollar aspectos mentales. Como he dicho, el deporte ha sido muy importante en la vida de muchas personas que han encontrado una salida buena a sus problemas en la vida.

No hemos hablado aún de su reconocimiento como Leyenda Deportiva en la VIII Gala del Deporte de Personas con Discapacidad de Sevilla. Es un premio que honra una trayectoria vital rica en experiencias y buenos resultados, pero suena un poco a adiós… ¿Qué sensaciones tuvo la noche del pasado 11 de diciembre?

De satisfacción y de reconocimiento a muchas horas de trabajo y entrega. He estado en cuatro paralimpiadas y en campeonatos de Europa y del Mundo. Esta actividad me ha permitido vivir y viajar y conocer a mucha gente. También, como dije bromeando, parece que ya me han dado el reloj…

L. Julio del Zapatero