"Me gustaría cantarle a Falete en lengua de signos"

Acaba de triunfar en París y ya piensa en volver a Versalles. Con su espectáculo 33 Decibelios, una apuesta innovadora y arriesgada, María Ángeles Narváez comienza a hacerse un hueco importante en el cartel del flamenco. Es la Niña de los Cupones, una artista que derrocha entusiasmo y vitalidad, sobre las tablas, y en su kiosco de Sevilla.

María Ángeles, sobre el escenario, con Ramiroquai
Usted ¿ha nacido artista o se ha hecho?
Hen acido artista, y conforme voy creciendo, me voy haciendo cada vez más artista.

¿De dónde le viene la vena flamenca? ¿Se ha criado en un ambiente flamenco?
Me viene de mi corazón, que late cada vez que siento el flamenco. Me he criado entre amigos flamencos y eso, la verdad, es que me ha ayudado.
¿Cuándo aprendió a bailar sevillanas? ¿Se acuerda con qué sevillana aprendió?
Aprendí a 6 años las sevillanas y ya aprendí con la primera sevillana que bailé. Luego perfeccioné en la academia de baile de Paco Palacios en el barrio de la Macarena. Allí estuve 9 años y después me marché a estudiar la carrera profesional.
Es la primera mujer en interpetar en lengua de signos a Camarón de la Isla. ¿Es su ídolo? ¿Es el más grande?
Para mí Camarón será siempre alguien muy especial en el mundo del flamenco.
Lo de la Pantoja es arte ¿o tiene otro nombre?
La Pantoja es una gran artista con una voz impresionante.
Sueñe despierta. Elija cartel. ¿Con quién y dónde le gustaría actuar?
Me gustaría que me cantara Falete y yo cantarle en lengua de signos. Sería espectacular. Y en el Teatro Lope de Vega.
Acaba de conquistar París. ¿Impone bailar ante el público francés, porque debe ser más clásico que flamenco, supongo?
Los franceses son muy inteligentes. El flamenco lo siento, con mi espectáculo lo dije todo.
¿Se entiende y se valora más el flamenco fuera que dentro?
Se entiende y se valora en todas partes del mundo. Aunque, sí es verdad, que afuera te abren más puertas.
¿Pero es una vendedora del cupón que baila o una bailaora que vende cupones?
Ja, ja, ja… Las dos cosas, es lo mismo. Soy artista y soy vendora del cupón.
Sobre el escenario, ¿cuál es el momento de más nervios y el momento culminante?
No siento nervios, estoy muy tranquila, algo inquieta sí, pero tranquila.
Alguna manía, antes, durante o después del baile.
Ver si mi audífono está funcionando bien.
Ramiroquai es su otro yo. Es su guitarra, su caja de resonancia, sus oídos, su compás, la sombra que guía sus pasos. ¿Existiría La Niña de los Cupones sin Ramiroquai?
Siempre ha existido la Niña de los Cupones, pero está claro que con Ramiroquai creamos la obra 30 Decibelios.
Defíname el espectáculo que ha creado 33 Decibelios ¿Acabará de gira?
30 Decibelios es un espectáculo innovador y creador, lleno de sensibilidades y emociones, que me ha hecho ser yo misma. Ahora estamos girando en torno a lo que se nos ofrece. Tenemos actuaciones pendientes por ofrecer en Versalles, en Barcelona y en Madrid.
El éxito mediático que acompaña a La Niña de los Cupones ¿ayuda a vender más a María Ángeles?
También ayuda, hay mucha gente que viene a felicitarme porque me han visto en televisión o en prensa.
La nueva asignatura Educación para la Ciudadanía ¿cree debería incluir una formación básica en materia de lengua de signos?
Sí, la lengua de signos ya es oficial, se ha conseguido a base de luchar. Creo que las cosas tienen que ser rápidas cuando se neceista algo y hacer un mundo justo para todos, donde todos podamos sentirnos integrados. Así que estoy a favor de la lengua de signos en todos los siticos.
Sea sincera, la sociedad somos especialmente tolerantes con los sordos o eso de la tolerancia es un camelo igual que lo del “No somos racistas”.
La sociedad se va sensibilizando cada vez más con los sordos.
Y si le toca El Cuponazo, ¿deja los cupones por la bata de cola?
Ja, ja, ja… ¿tú qué harías?. Yo bailar.
L.G.