EN PRIMERA PERSONA: Francisco González Montañés, ciclista, Premio Andalucía de los Deportes 2006

“LA ONCE ME DEVOLVIÓ LA VIDA”


González Montañés en una de sus carreras

Razones laborales obligaron a su padre a emigrar a Francia. Nació en Lyon el 18 de enero de 1968, aunque se siente español “y sobre todo, andaluz”. Pero el azar no quiso que esa circunstancia fuese la única sorpresa que le diera el destino. Un accidente de tráfico en 1992 motivó que su vida se quebrara por mor de una lesión ocular… hasta que la ONCE se cruzó en su camino.

Con usted se ha demostrado que una persona no es de donde nace, sino de donde se siente mejor.
Sí. Nací en Lyon (Francia) porque mi padre se marchó allí para trabajar, pero con cuatro años me vine a Málaga, y aquí sigo. En realidad, vivo en Churriana. Siempre digo que me siento muy orgulloso de ser español, pero más aún de ser andaluz. Llevo a Andalucía por todos los sitios a los que voy.
Usted es todo un campeón de ciclismo en tándem. Hay muchos casos de grandes deportistas que llegan al deporte de casualidad. Su caso es totalmente distinto.
Porque mi familia siempre ha estado muy vinculada al ciclismo. Mi padre y mis tíos fueron ciclistas, y mi hermano también hizo algunas cosillas. Puedo decir que llevo toda la vida unido al ciclismo. Eso sí, mi relación profesional comenzó en el año 2000, gracias a la ONCE, cuando me dieron un tándem para que probara, y a partir de ahí comencé a competir a este nivel.
¿Qué modalidad del ciclismo le gusta más?
Yo compito tanto en pista como en carretera pero, realmente, lo que más me gusta es la ruta. Todo tiene su encanto, pero la carretera produce unas sensaciones distintas, mejores.
¿Qué hace usted cuando no practica ciclismo, cuando no ha de entrenarse ni de competir?
Trabajo en la venta del cupón de la ONCE, en Málaga.
“A MIS CLIENTES LES EXPLICO QUE LA ONCE ES ALGO MÁS QUE LOS CUPONES”
Me ha dicho usted antes que comenzó a competir en el año 2000, por iniciativa de la ONCE. Sin embargo, su accidente de tráfico fue en 1992. ¿Cómo, gustándole el ciclismo, tardó tanto en aprovechar los recursos que se le ofrecían?
Porque hasta 1999 no me afilié. Tardé mucho tiempo en asimilar este cambio en mi vida, el hecho de haber perdido visión. Entonces veía a la ONCE como algo lejano, algo que no era para mí. Pensaba que ya no valía para nada y que al afiliarme a la ONCE confirmaba esta idea. Pero después me di cuenta de que esto no es cierto. Todo lo contrario. Gracias a la ONCE tengo vida. Yo trabajaba de mecánico. De la noche a la mañana me vi con un gran problema por culpa de un accidente de tráfico. Mi vida se vació. Intenté seguir como si nada, sin reconocer que no podía seguir trabajando de mecánico. Era imposible. Hoy puedo decir que la ONCE me ha devuelto la vida.
Sus palabras son emotivas porque suenan muy sinceras.
Es que no se trata de ser pelota. Lo que estoy diciendo se lo digo a cualquiera cuando sea necesario. Yo no me considero vendedor de cupones. Siempre digo que soy vendedor de la ONCE. A mis clientes les explico que la ONCE es algo más que los cupones. Es decir, que detrás de ellos hay un gran trabajo de ayuda a los afiliados. Y me pongo de ejemplo, por lo que he logrado. Mucha gente no sabe valorar lo que hace la ONCE.
Pero usted, sí.
Claro. Porque he tenido otra oportunidad. Jamás en mi vida hubiera imaginado que iba a representar a España en unas olímpiadas. Gracias a la ONCE lo he conseguido.
Me ha hablado de la importancia de la ONCE en su vida, pero ¡qué gran valor tiene también el deporte para las personas!
Es muy importante, muy importante… Cuando en alguna entrevista me plantean qué les diría a aquellas personas que han sufrido un accidente y se han quedado discapacitadas, les respondo que la práctica del deporte es muy positiva. Pero lo es para todo el mundo, independientemente de su situación en la vida. El deporte es la base. Tengo dos hijos y me encantaría que en el futuro fueran deportistas.
“ES HORA DE ACABAR CON LAS DESIGUALDADES EN EL DEPORTE”
El pasado 12 de julio, usted fue uno de los protagonistas en la gala de los premios Andalucía de los Deportes 2006. El galardón al mejor deportista discapacitado recayó en su persona. ¿Qué sintió en una velada donde acudieron tantas personas conocidas?
Como deportista significó el reconocimiento a mi trabajo diario. Me hizo ver que merece la pena tanto sacrificio. Pero lo máximo fue poder compartir aquel premio con mi familia, que ésta supiera lo que había ganado. También fue muy importante estar en un mismo acto con tantos deportistas de elite…
…perdón, de elite como usted, porque usted también tiene esa categoría. Ésa es una condición que se la ha ganado. Otra cosa es que fuera menos conocido que Felipe Reyes, Paquillo Fernández o el presidente del Sevilla FC.
Sí. Es cierto. Quizás es hora de que se rompan las desigualdades que existen en este sentido en el deporte, y se nos reconozca, `simplemente´, como deportistas. En España se tiene la costumbre de diferenciar entre deportistas paralímpicos y deportistas que no lo son. Ésa es mi lucha, y seguirá siéndolo cuando deje la competición.
Tan andaluz como se siente, ser reconocido en unos premios tan andaluces como aquéllos también será muy bonito.
Sí. Ya lo dije antes. Llevo a Andalucía a todas partes. España es mi país y Andalucía, mi tierra.
Su palmarés produce vértigo. ¿Podría resumirlo para concluir?
En 2001 fuí campeón de Europa en pista y medalla de bronce en fondo; en 2002, medalla de bronce en contrarreloj en el Campenonato del Mundo; en 2003, campeón de España en fondo, del Tour de Bélgica y de los Juegos Mundiales IBSA, en contrarreloj, y también conquisté la medalla de plata en pista y la de bronce en fondo; en 2005 obtuve el diploma olímpico en Atenas en las pruebas en pista y en contrarreloj y gané la medalla de bronce en el europeo en pista, contrarreloj y fondo; y en 2006 me proclamé campeón del mundo UCI en contrarreloj, gané la plata en pista, fuí elegido miembro del Programa de Deportistas de Alto Nivel del Ayuntamiento de Málaga y Mejor Deportista Andaluz Paralímpico.
L. Julio del Zapatero