La ONCE reivindica la discapacidad como instrumento de cooperación al desarrollo en la Escuela de Almuñécar

Intervención de Patricio Cárceles en la conferencia inaugural de la Escuela de Verano de Almuñécar
La ONCE de Andalucía ha sido una de las entidades colaboradoras, con la Junta de Andalucía y Caja Granada, de la XIII Escuela de Verano de Bienestar que organiza en Almuñécar la Diputación y la Universidad de Granada junto con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Del 25 al 29 de junio, cerca de 300 profesionales relacionados con los servicios sociales de las distintas administraciones, sicólogos, trabajadores sociales, técnicos de los servicios culturales y deportivos, analizaron los grandes avances sociales que se están produciendo en España en los últimos años.
Los ejes del debate fueron el nuevo sistema de promoción de autonomía personal y de protección a las situaciones de dependencia, el desarrollo legislativo en relación con las medidas de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, el desarrollo de la Ley de Igualdad en España y la alianza de civilizaciones propuesta por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero en la sede de Naciones Unidas.
La conferencia inaugural corrió a cargo del delegado territorial de la ONCE en Andalucía, Patricio Cárceles, quien habló de la discapacidad como instrumento de cooperación al desarrollo. En su intervención, reivindicó un papel más protagonista del llamado Tercer Sector en el desarrollo social, pidió la incorporación de la discapacidad a las políticas de cooperación como medio para combatir la pobreza en el mundo y destacó el papel solidario que desempeña la ONCE a nivel internacional.
Según estimaciones sobre el crecimiento de la población, el número de personas con discapacidad aumentará en un 120% en los próximos 30 años en los países del sur y un 40% en los países del norte. Cárceles defendió la incorporación progresiva del concepto de discapacidad en la cooperación al desarrollo, tanto a nivel gubernamental como a pequeña escala. A su juicio, es fundamental que las Organizaciones No Gubernamentales, que gestionan tres cuartas partes de los fondos de la Unión Europea, incluyan a la discapacidad en sus programas ordinarios desde una perspectiva horizontal.

Cárceles abogó por un trabajo conjunto de las administraciones y la sociedad civil desde la “corresponsabilidad” para construir una verdadera sociedad del bienestar. En este sentido reconoció la falta de vertebración de las organizaciones sociales frente a la fuerza del poder político y empresarial. Y defendió una mayor integración y unidad para conquistar una mayor interlocución ante las instancias públicas y privadas.
En este contexto, subrayó el modelo de la ONCE como primera organización social del mundo. Una posición que ha conseguido, dijo, “por el espíritu de lucha y superación de los ciegos españoles, por su afán de independencia y su necesidad vital de eludir la dependencia, el trabajo en equipo, la unidad y la cohesión”. Hoy la ONCE está presente en más de 30 foros internacionales relacionados con la discapacidad en ámbitos tan dispersos como el empleo, la educación, la rehabilitación, el deporte o la cultura.