‘Ver y tocar’, exposición de pinturas de dos trabajadoras en la sede de Córdoba

Teresa Luque junto a un paisaje del Cabo de Gata

Teresa Luque y Mari García son dos trabajadoras de la ONCE que han expuesto sus pinturas en la sede de la Dirección Administrativa de Córdoba desde el pasado 7 de mayo al 1 de junio. La exposición ‘Ver y tocar’ ha pretendido elevar la pintura a un nivel que permita su conocimiento a todas las personas que, aún con problemas visuales, quisieron deleitarse con la “explosión de sensaciones” que supuso para muchos ver los cuadros con las manos.

Abderraman es uno de los cuadros favoritos de Teresa

Teresa Luque, cordobesa, trabaja como auxiliar administrativo desde 1989. Primero estuvo en el Departamento de Servicios Sociales, donde realizó adaptaciones de material escolar, y ahora se dedica al Departamento de Coordinación “sin ninguna vinculación artística”, según recuerda.

Lo de la pintura le viene de genética, afirma. De pequeña le encantaba dibujar los vestidos de sus muñecas. Dibujaba mucho. Sobre todo la figura humana, quizá influenciada por la moda. Siempre le gustó el diseño de moda e incluso tuvo un taller donde dibujaba los figurines. Ahora, igual pinta abanicos que paredes. “Soy muy creativa. Me sale. Lo hago como terapia. Me satisface la creación”, dice.

En una primera etapa de su trayectoria se volcó con las acuarealas, los paisajes y bodegones, pero ahora se está centrando más en el óleo. Le apasiona el paisaje andaluz, igual el de interior que el marino. “Es la luz –explica-. Me inspira mucho la luz de Andalucía”. Sus referencias son el valenciano Joaquín Sorolla, el holandés Vicent van Gogh y el alemán Klim Gustav.

Mari García con uno de sus cuadros de paisajes

Mari García comparte con Teresa su pasión por van Gogh. “Aunque parezca muy fácil, que tiene una pintura para niños, es muy difícil, no crea”, afirma. Trabajadora de Pilsa desde hace 12 años, siempre en Córdoba, Mari descubrió su afición por la pintura hace cinco años, en un taller en el que aprendió las técnicas del pincel. Desde entonces, no ha parado de dibujar la naturaleza en sus distintas formas. “Quiero reflejar sobre el lienzo todo lo que se me viene a la mente”, dice.

Su afición ha sorprendido en la sede de la Dirección Administrativa de Córdoba, donde no sabían nada de su arte y ahora se muestra “entusiasmada” con la respuesta que ha tenido la exposición. “Íbamos a estar una semana y al final se quedó más de un mes, e incluso vendimos algún cuadro”, afirma. Mari se muestra especialmente orgullosa de haber facilitado el conocimiento de la pintura a las personas ciegas y deficientes visuales a través de unas pinturas que han utilizado materiales como fibra de vidrio, bicarbonato o incluso arena de la playa para facilitar su comprensión. Ahora trabaja ilusionada en dos nuevas obras, el cuadro del beso egipcio y un retrato de la mujer de Dalí asomándose a la ventana.

Cuadro de naturaleza andaluza pintado por Mari García