DEPORTES: El C.D. ONCE-Andalucía cede su supremacía en el básquet español al C.D. Fundosa Once

Cuando al comienzo de la pretemporada, en las fechas iniciales del mes de septiembre de 2006, los pupilos de Abraham Carrión empezaron a derramar las primeras gotas de sudor sobre la cancha del CRE Luis Braille, en el ambiente se respiraba cierto aire de escepticismo ante el inicio de un ejercicio que se presumía sumamente complicado.

Y no era porque los anteriores, en los que el C.D. ONCE-Andalucía había sido capaz de cantar el alirón en un total de 12 ocasiones (cuatro en Liga y otras tantas en la Copa del Rey y en la Copa Andaluza) y erigiéndose en el gran dominador del torneo de la regularidad desde la temporada 2002/03, hubieran sido fáciles.

Disputa de un balón en el partido ONCE Andalucía contra Polaris World
Ni mucho menos. Pero sí se venía palpando por quienes forman parte del club auriverde que los rivales, cada año, se iban reforzando más y asumían el reto de plantarle cara con una intensidad más reseñable. Ya era hora de desbancar al campeonísimo, pensarían aquellos equipos que en el último lustro habían ido a rebufo de un plantel que no concedía tregua alguna.

Puestos manos a la obra, tanto los técnicos como los jugadores eran sabedores de que la campaña 2006/07 podría depararles algún quebradero de cabeza. Además, los sevillanos habían remozado su plantilla, con cambios importantes, como eran las bajas de los internacionales y experimentados José Manuel Vargas y Juan Lara y de Francis Sánchez, quien había aceptado, casi a última hora, una suculenta oferta del rompedor Fundación Polaris World de Murcia, club nacido un año atrás en el seno de la Primera división con la intención de subir a la máxima categoría sin escatimar en gastos.

Y así hizo, ya que se proclamó campeón invicto y ascendió reforzándose posteriormente con hombres que habían brillado en sus respectivos equipos, como era el caso del granadino del Once. David Benítez, Mauro Durán, internacional éste con México, y los también granadinos Sergio Beiro y Tania Romero (segunda mujer de la historia en la nónima del C.D. ONCE-Andalucía) fueron los refuerzos con vistas a un curso en el que se avistaban compromisos tan relevantes como la renovación del triplete (Liga, Copa del Rey y Copa Andaluza) y el asalto a la Copa de Europa (asignatura pendiente del campeón español).

Y, efectivamente, los primeros compases del campeonato liguero fueron confirmando que aquellos recelos iniciales no eran infundados. La División de Honor española se había configurado con un ramillete de planteles que podían aspirar a todo, o a casi todo.

El gran damnificado por los triunfos del C.D. ONCE-Andalucía, el C.D. Fundosa Once (dominador durante gran parte de la década de los 90), el C.P. Mideba (con el mexicano Zavala, y los portugueses Blancas y Lourenço) y el Polaris World (con un trío de extranjeros de auténtico lujo, como los australianos Groenewegen y Stibners y el sueco Kohlström) partían como los rivales más enconados de los sevillanos.

Como complementos de ellos, para poner chinitas en el camino y hacer más complicado el trayecto hacia el título, estarían el Grupo Norte de Valladolid, el Institut Guttmann-F.C. Barcelona, el Vital Vigo y el Sandra Gran Canaria, que si bien no contaban en las apuestas para la pelea por los títulos, sí poseían suficiente potencial como para dar algún que otro disgusto. Y eso, precisamente ocurrió en la primera jornada, la que a la postre fue marcando el tránsito del C.D. ONCE-Andalucía.

El Sandra Gran Canaria hizo de maestro de ceremonias en una jornada histórica para la entidad hispalense, toda vez que estrenaba cancha, la coqueta del CRE Luis Braille, y rendía un merecido homenaje a sus tres primeros campeones de Europa con la selección española, aunque fuese en la categoría júnior, a Israel Sánchez y a los hermanos Zarzuela, Pablo y Alejandro, quienes habían sido piezas clave en el combinado nacional en el Eurobasket de Estambul.

Pero en la fiesta se coló el `cinco´ grancanario, quien hasta el descanso del partido fue un mero invitado de piedra y tras la reanudación del mismo supo aprovecharse de una tremenda `pájara´ de los locales para doblar un marcador que se había puesto en clara franquía para estos. Ahí comenzó la marcha irregular del C.D. ONCE-Andalucía y se fraguó lo que a la postre ha sido el cambio de reinado en el baloncesto en silla de ruedas en España. Porque el proyecto gestado se tambaleó tanto que en la siguiente jornada ocurrió lo que ni los más veteranos en el club recordaban, que se volviera a perder; esta vez, en tierras barcelonesas ante el Institut Guttmann-F.C. Barcelona. Dos derrotas en sendas jornadas.

Partido entre el ONCE Andalucía y el Joventut
A duras penas, los de Abraham Carrión alcanzaron el ecuador de la temporada, con la enfermería ocupada constantemente por mor de lesiones de larga duración de jugadores como Pablo Zarzuela y Ale García (casi todo el curso inéditos), David Benítez o el mismo Diego de Paz, intervenido quirúrgicamente de su muñeca izquierda. Al menos, no se perdió la cara a la competición y se pudo mantener el pulso, aunque con dificultad.

Eliminados en la fase previa de la Copa de Europa (en Meaux) y derrotados en la primera ronda de la Copa del Rey ante el Polaris World, los sevillanos no tuvieron más remedio que centrarse en una Liga que ha ganado con holgura el C.D. Fundosa Once, con el fin de no quedarse fuera de los puestos europeos. Antes, en diciembre, el C.D. ONCE-Andalucía demostró que, al menos en nuestra Comunidad Autónoma, no tiene rival y conquistó una vez más el torneo andaluz.

Gracias a una excelente segunda vuelta, donde los sevillanos sólo han perdido ante sus verdugos del año, el referido Sandra Canaria, quien también les derrotó en las Islas Afortunadas, y el C.D. Fundosa Once, la plaza europea ha sido una realidad, y la tercera plaza liguera le va a permitir al plantel auriverde viajar el próximo ejercicio por Europa, salvando una extraña temporada en la que se ha cerrado un lustro lleno de títulos.

L. Julio del Zapatero